Misterios y oráculos: Eleusis y Delfos:
Junto a una religión que podríamos denominar oficial, caracterizada por los distintos cultos y festividades que las ciudades otorgaban a los dioses (normalmente cada ciudad tenía un dios o un héroe protector), como fueron los festivales teatrales, las competiciones gimnásticas, … encontramos otra religión paralela de tipo popular en la que participaban las clases más bajas. Evidentemente el pueblo también participaba en el teatro y en el deporte, pero se puede hablar de una serie de cultos en los que dichas clases más bajas participaban de una forma mayoritaria en oposición a otros, considerados aristocráticos.
A) Una de las características de la religión griega es la abundancia de Oráculos, lugares en los que un dios respondía a los hombres sobre preguntas de distinto tipo. El más importante de estos oráculos fue el de Apolo en Delfos. En él una pitonisa, sentada en un trípode, tras escuchar la pregunta de un consultante, entraba en éxtasis inspirada por Apolo, el cual emitía su respuesta profética a través de ella. Esta respuesta era a su vez interpretada y puesta por escrito (o dicha de palabra) por unos sacerdotes.A cambio de estas respuestas se ofrecían regalos y donativos a Apolo, con lo que se consiguió que Delfos fuera uno de los lugares más bello y rico de la época.
Al principio estas consultas se celebraban una vez al año, a principios de la Primavera. Era cuando Apolo inspiraba a la sacerdotisa. Fuera de ese día estaba castigado, so pena de muerte, acudir al santuario. Luego las consultas fueron una vez al mes y, finalmente, en numerosas ocasiones, con excepción de los meses de invierno, durante los cuales estaba ausente Apolo.
La consulta al oráculo implicaba el previo sacrificio de una cabra. Los consultantes, a continuación, hacían sus preguntas, que eran contestadas por la pitonisa e interpretadas y puestas por escrito por los sacerdotes. Es destacable el hecho de que las respuestas, dadas en versos hexámetros, nunca se equivocaban, a causa de la deliberada ambigüedad de éstas.
La función de pitonisa sólo podía ser desarrollada por una mujer que era elegida entre las de Delfos y debía tener más de 50 años, ser de origen honesto y de vida intachable. Su traje era el de las doncellas. Sin embargo, paradójicamente, sólo a los hombres les era permitido interrogar al oráculo, y habían de prepararse para ello por medio de la oración y ofreciendo sacrificios previamente. Dispuesta la Pitia, mediante tres días de ayuno, y antes de sentarse en el trípode, se bañaba en la fuente Castalia, bebía de sus aguas y masticaba las hojas de laurel.
Delfos tuvo una enorme importancia en Grecia, dado su prestigio, y llegó a ser considerado el centro del mundo. La fama de este Santuario rebasó las fronteras del mundo griego, y ya en la Antigüedad, reyes de estirpe extranjera preguntaron a su oráculo y le obsequiaron con largueza. Cada ciudad griega tenía allí su tesoro, artísticos edificios donde depositaban los objetos votivos y el erario público o particular enviado a Delfos, ya para ofrendarlos a Apolo o para ponerlos bajo su protección.
Sin embargo, fue decayendo poco a poco debido a los avatares políticos, llegando a ser clausurado en época cristiana. Eran famosas las frases escritas en las paredes de su templo, como: “Nada en demasía”, “No se aproxime aquí quien no sea puro”. Viejas sentencias que se relacionan con las leyes morales más que con las sociales. Pero la inscripción apolínea por excelencia es: (“conócete a ti mismo”), que más que una invitación a la introspección era una representación de la diferencia entre dioses y hombres.
B) Por otra parte estaban las Religiones Mistéricas, que se caracterizaban por la relación individual entre dioses y hombres, y la idea de liberación, sea terrena o no. En ellas podían participar tanto hombres como mujeres y esclavos. Se cree que tenían un origen pre-griego. En común tenían la característica de guardar el secreto (de ahí su nombre) del culto celebrado. Entre éstas destacaban: el Orfismo, que tienen relación con Dioniso y con el origen del mundo. En ellas se exponía la leyenda de la muerte de Dioniso (aunque volverá a renacer de su corazón) devorado por los Titanes. Luego éstos fueron abrasados por Zeus, y de sus cenizas nacieron los hombres, cuya naturaleza estaba formada así por una parte divina y otra maléfica. De este modo el hombre debe liberarse de la parte maléfica y purificarse por medio de los ritos órficos, según unos comportamientos morales, que llevan aparejados unos premios o castigos, teniendo que ser superados estos últimos mediante distintas reencarnaciones; el Dionisismo, que está relacionado con la introducción en Grecia del culto a Dioniso, narrada admirablemente por Eurípides en su tragedia Las Bacantes. En ella se cuenta cómo Dioniso, hijo de Zeus y Sémele (una mortal), intenta introducir su culto en Tebas, su ciudad natal. A ello se opone Penteo, su primo y rey de Tebas, argumentando que Dioniso no era un dios y que sus seguidores estaban embebidos por el vino, la orgía, la locura, la danza y la lujuria. Finalmente, Penteo es engañado por Dioniso y llevado a ver a las Bacantes, entre las que estaban su madre y sus tías, donde es destrozado y devorado por éstas, enloquecidas por el dios; y, por último, los Misterios de Eleusis.
Los Misterios de Eleusis. Se celebraban durante nueve días en Septiembre-octubre (Boedromión) en la localidad de Eleusis, cercana a Atenas y protegida por ésta. En ellos, tras una procesión desde Atenas a Eleusis, se celebraba una purificación en el mar por parte de los iniciados y una libación; y, tras diversos actos en la ciudad de Atenas, regresan también en peregrinación a Eleusis. Allí se realizan varios actos votivos hasta el noveno, y último día, en que los iniciados han terminado la ceremonia que cierra el ciclo de los Misterios. Poco más se sabe de estos misterios.
Estos Misterios representan la búsqueda de la Perséfone por su madre, la diosa Deméter, ya que aquella ha sido raptada por Hades:
Estaba la joven cogiendo diversas flores que crecen en la llanura de Nisa en compañía de otras diosas y ninfas, cuando reparó en una flor muy especial, un narciso, y al pretender arrancarlo, la Tierra, confabulada con Hades, se abrió, surgiendo de la grieta Polidegmon, el hijo de Cronos, quien galopando sobre sus caballos inmortales se abalanzó sobre ella y se la llevó sin posible resistencia al inframundo.
Nadie oyó sus gritos salvo Hécate, el rostro oculto de la Luna y Helios, el Sol; hasta que al final llegó a los oídos de la madre un lejano llanto interminable. Sintió entonces Deméter una aguda angustia y sin pensar partió rauda por la tierra y por mar en pos de su hija, mas ninguno de los dioses conocedores del pacto quiso revelarle la verdad. Nueve días anduvo llena de tristeza y con una antorcha vagabundeando en su búsqueda incesante de Perséfone; no durmió, no descansó, no se bañó...
Al décimo día, Hécate, conmovida, le informó sobre lo que oyó y ambas acudieron a Helios, quien les dijo que Zeus se la entregó a Hades, su
hermano, para que la desposara. Deméter, llena de furia y dolor, huyó al mundo de los hombres y entre velos llegó al palacio de Eleusis, donde se sentó afligida al borde de un pozo. Allí la acogieron, y en el lugar más profundo del Templo se estableció oculta Deméter, pero no consintió a la tierra germinar.
Los campos se volvieron yermos y Zeus se preocupó por ello. Éste envió a la mensajera Iris a Eleusis, para que rogara a Deméter que depusiera su actitud. Pero ella hizo caso omiso. Después de tal negativa, Zeus mandó a Hermes al Érebo a hablar con Hades para que devolviera a la muchacha. Él le permitió marchar, pero no sin antes hacerle comer de improviso un grano de granada, el fruto de la fecundidad. A continuación, la montó en su carro y la llevó al exterior.
Por fin, madre e hija se abrazaban jubilosas; pero se dan cuenta del engaño: Perséfone ha tomado alimento en el reino subterráneo y tendrá que volver, pues así lo dictan las leyes. Estará dos partes del tiempo en la superficie y un tercio en las profundidades de la tierra, como compañera de Hades.
Después, la diosa desveló sus Misterios a los hombres: santas ceremonias que no es lícito descuidar, ni revelar...
Desde ese momento se celebran cada año en Eleusis en honor de la diosa y sus enseñanzas, primero reservados a la familia real eleusina, de donde surgieron los primeros Hierofantes, y luego a todos aquellos que cumplieran determinados requisitos. Y nueve días durarían las celebraciones en memoria de los que la diosa anduvo errante, y cada día tendría un nombre y una ceremonia especial.
Misterios y oráculos: Eleusis y Delfos:
Junto a una religión que podríamos denominar oficial, caracterizada por los distintos cultos y festividades que las ciudades otorgaban a los dioses (normalmente cada ciudad tenía un dios o un héroe protector), como fueron los festivales teatrales, las competiciones gimnásticas, … encontramos otra religión paralela de tipo popular en la que participaban las clases más bajas. Evidentemente el pueblo también participaba en el teatro y en el deporte, pero se puede hablar de una serie de cultos en los que dichas clases más bajas participaban de una forma mayoritaria en oposición a otros, considerados aristocráticos.
A) Una de las características de la religión griega es la abundancia de Oráculos, lugares en los que un dios respondía a los hombres sobre preguntas de distinto tipo.
El más importante de estos oráculos fue el de Apolo en Delfos. En él una pitonisa, sentada en un trípode, tras escuchar la pregunta de un consultante, entraba en éxtasis inspirada por Apolo, el cual emitía su respuesta profética a través de ella. Esta respuesta era a su vez interpretada y puesta por escrito (o dicha de palabra) por unos sacerdotes. A cambio de estas respuestas se ofrecían regalos y donativos a Apolo, con lo que se consiguió que Delfos fuera uno de los lugares más bello y rico de la época.
Al principio estas consultas se celebraban una vez al año, a principios de la Primavera. Era cuando Apolo inspiraba a la sacerdotisa. Fuera de ese día estaba castigado, so pena de muerte, acudir al santuario. Luego las consultas fueron una vez al mes y, finalmente, en numerosas ocasiones, con excepción de los meses de invierno, durante los cuales estaba ausente Apolo.
La consulta al oráculo implicaba el previo sacrificio de una cabra. Los consultantes, a continuación, hacían sus preguntas, que eran contestadas por la pitonisa e interpretadas y puestas por escrito por los sacerdotes. Es destacable el hecho de que las respuestas, dadas en versos hexámetros, nunca se equivocaban, a causa de la deliberada ambigüedad de éstas.
La función de pitonisa sólo podía ser desarrollada por una mujer que era elegida entre las de Delfos y debía tener más de 50 años, ser de origen honesto y de vida intachable. Su traje era el de las doncellas. Sin embargo, paradójicamente, sólo a los hombres les era permitido interrogar al oráculo, y habían de prepararse para ello por medio de la oración y ofreciendo sacrificios previamente. Dispuesta la Pitia, mediante tres días de ayuno, y antes de sentarse en el trípode, se bañaba en la fuente Castalia, bebía de sus aguas y masticaba las hojas de laurel.
Delfos tuvo una enorme importancia en Grecia, dado su prestigio, y llegó a ser considerado el centro del mundo. La fama de este Santuario rebasó las fronteras del mundo griego, y ya en la Antigüedad, reyes de estirpe extranjera preguntaron a su oráculo y le obsequiaron con largueza. Cada ciudad griega tenía allí su tesoro, artísticos edificios donde depositaban los objetos votivos y el erario público o particular enviado a Delfos, ya para ofrendarlos a Apolo o para ponerlos bajo su protección.
Sin embargo, fue decayendo poco a poco debido a los avatares políticos, llegando a ser clausurado en época cristiana. Eran famosas las frases escritas en las paredes de su templo, como: “Nada en demasía”, “No se aproxime aquí quien no sea puro”. Viejas sentencias que se relacionan con las leyes morales más que con las sociales. Pero la inscripción apolínea por excelencia es: (“conócete a ti mismo”), que más que una invitación a la introspección era una representación de la diferencia entre dioses y hombres.
B) Por otra parte estaban las Religiones Mistéricas, que se caracterizaban por la relación individual entre dioses y hombres, y la idea de liberación, sea terrena o no. En ellas podían participar tanto hombres como mujeres y esclavos. Se cree que tenían un origen pre-griego. En común tenían la característica de guardar el secreto (de ahí su nombre) del culto celebrado. Entre éstas destacaban: el Orfismo, que tienen relación con Dioniso y con el origen del mundo. En ellas se exponía la leyenda de la muerte de Dioniso (aunque volverá a renacer de su corazón) devorado por los Titanes. Luego éstos fueron abrasados por Zeus, y de sus cenizas nacieron los hombres, cuya naturaleza estaba formada así por una parte divina y otra maléfica. De este modo el hombre debe liberarse de la parte maléfica y purificarse por medio de los ritos órficos, según unos comportamientos morales, que llevan aparejados unos premios o castigos, teniendo que ser superados estos últimos mediante distintas reencarnaciones; el Dionisismo, que está relacionado con la introducción en Grecia del culto a Dioniso, narrada admirablemente por Eurípides en su tragedia Las Bacantes. En ella se cuenta cómo Dioniso, hijo de Zeus y Sémele (una mortal), intenta introducir su culto en Tebas, su ciudad natal. A ello se opone Penteo, su primo y rey de Tebas, argumentando que Dioniso no era un dios y que sus seguidores estaban embebidos por el vino, la orgía, la locura, la danza y la lujuria. Finalmente, Penteo es engañado por Dioniso y llevado a ver a las Bacantes, entre las que estaban su madre y sus tías, donde es destrozado y devorado por éstas, enloquecidas por el dios; y, por último, los Misterios de Eleusis.
Los Misterios de Eleusis. Se celebraban durante nueve días en Septiembre-octubre (Boedromión) en la localidad de Eleusis, cercana a Atenas y protegida por ésta. En ellos, tras una procesión desde Atenas a Eleusis, se celebraba una purificación en el mar por parte de los iniciados y una libación; y, tras diversos actos en la ciudad de Atenas, regresan también en peregrinación a Eleusis. Allí se realizan varios actos votivos hasta el noveno, y último día, en que los iniciados han terminado la ceremonia que cierra el ciclo de los Misterios. Poco más se sabe de estos misterios.
Estos Misterios representan la búsqueda de la Perséfone por su madre, la diosa Deméter, ya que aquella ha sido raptada por Hades:
Estaba la joven cogiendo diversas flores que crecen en la llanura de Nisa en compañía de otras diosas y ninfas, cuando reparó en una flor muy especial, un narciso, y al pretender arrancarlo, la Tierra, confabulada con Hades, se abrió, surgiendo de la grieta Polidegmon, el hijo de Cronos, quien galopando sobre sus caballos inmortales se abalanzó sobre ella y se la llevó sin posible resistencia al inframundo.
Nadie oyó sus gritos salvo Hécate, el rostro oculto de la Luna y Helios, el Sol; hasta que al final llegó a los oídos de la madre un lejano llanto interminable. Sintió entonces Deméter una aguda angustia y sin pensar partió rauda por la tierra y por mar en pos de su hija, mas ninguno de los dioses conocedores del pacto quiso revelarle la verdad. Nueve días anduvo llena de tristeza y con una antorcha vagabundeando en su búsqueda incesante de Perséfone; no durmió, no descansó, no se bañó...
Al décimo día, Hécate, conmovida, le informó sobre lo que oyó y ambas acudieron a Helios, quien les dijo que Zeus se la entregó a Hades, su
hermano, para que la desposara. Deméter, llena de furia y dolor, huyó al mundo de los hombres y entre velos llegó al palacio de Eleusis, donde se sentó afligida al borde de un pozo. Allí la acogieron, y en el lugar más profundo del Templo se estableció oculta Deméter, pero no consintió a la tierra germinar.
Los campos se volvieron yermos y Zeus se preocupó por ello. Éste envió a la mensajera Iris a Eleusis, para que rogara a Deméter que depusiera su actitud. Pero ella hizo caso omiso. Después de tal negativa, Zeus mandó a Hermes al Érebo a hablar con Hades para que devolviera a la muchacha. Él le permitió marchar, pero no sin antes hacerle comer de improviso un grano de granada, el fruto de la fecundidad. A continuación, la montó en su carro y la llevó al exterior.
Por fin, madre e hija se abrazaban jubilosas; pero se dan cuenta del engaño: Perséfone ha tomado alimento en el reino subterráneo y tendrá que volver, pues así lo dictan las leyes. Estará dos partes del tiempo en la superficie y un tercio en las profundidades de la tierra, como compañera de Hades.
Después, la diosa desveló sus Misterios a los hombres: santas ceremonias que no es lícito descuidar, ni revelar...
Desde ese momento se celebran cada año en Eleusis en honor de la diosa y sus enseñanzas, primero reservados a la familia real eleusina, de donde surgieron los primeros Hierofantes, y luego a todos aquellos que cumplieran determinados requisitos. Y nueve días durarían las celebraciones en memoria de los que la diosa anduvo errante, y cada día tendría un nombre y una ceremonia especial.